04
Diciembre
2017

ACABAR CON EL MONSTRUO

No hay que parar de estar alerta para buscar soluciones que permitan poner freno a la actuación de matones escolares ensañándose con los/as compañeros/as. El acoso es como un sarpullido en las aulas, una calentura machacona y retorcida que no se contenta con las agresiones psíquicas y físicas directas y que, en su insania, se ha puesto al día usando las nuevas tecnologías con chantajes y humillaciones con las que hacer aún más la puñeta a las víctimas.

Nos tenemos que alegrar de que cada vez vaya creciendo la conciencia de lo urgente que es erradicar esta lacra que se da entre los más jóvenes, un “monstruo” perverso como lo llama la reciente campaña de sensibilización que han puesto en marcha las Fundaciones Mutua Madrileña y ANAR con el lema “No alimentes al monstruo”. Hay que darle la bienvenida a esta campaña y a otras como ésta, porque está claro que el fenómeno no desaparece ni con lejía. Todas las aportaciones son importantes a la hora de mandarlo a paseo y hay que seguir echando mano de todo lo que sirva para conseguir que no levante la cabeza, ya sean las propias redes sociales –¡las mismas de las que se sirve el bullying!-, los anuncios en prensa, radio y televisión y no digamos el cine, cuya capacidad de ilustración y de impacto lo convierten en un aliado de primer orden en esta tarea de concienciación.

Está claro que con el acoso hay que actuar como con el cáncer, desde todos los frentes, en especial desde la cercanía, es decir, con los propios chavales en primera línea para que actúen como cortafuegos de los incendios, porque son los que mejor conocen el territorio y, por supuesto, el “percal” de quienes la pueden liar con cualquiera que se les ponga a tiro. Ahí va un bonito ejemplo reciente y digno de aplauso: hace poco la Policía de Madrid, dentro de su programa de Agentes Tutores, le ha otorgado al Colegio Menesiano el distintivo de “Zona Libre de Acoso” por la labor de mediación y premediación, antesalas de la prevención, realizada por alumnado “observador de la convivencia”. Eso es fantástico, los propios chavales al frente del movimiento, con el respaldo de la Policía y de su profesorado.

El programa de Cine y Valores de la FAD también ha abordado el tema del acoso. Lo puedes encontrar en las guías de películas como Cobardes, Las ventajas de ser un marginado, El club de los incomprendidos o Un monstruo viene a verme. Te las recomiendo para trabajar con ellas en clase porque son muy directas mostrando sin tapujos situaciones realistas de acoso y el sufrimiento de las víctimas, las reacciones de desinterés y también las de afrontamiento valiente de la injusticia. Son películas potentes porque permiten a quien las ve reconocer unas situaciones similares y próximas que le interpelan con fuerza (“¿cómo te sientes tú ante las conductas de humillación y desprecio?, ¿qué haces tú en esas situaciones?, ¿cómo funciona el respeto en la convivencia de tu aula?, etc.”) haciéndole caer en la cuenta de su responsabilidad para que contribuya a una convivencia tolerante y respetuosa. ¡Merece la pena no perdérselas!

Comentarios (0)

Déje un comentario